Café y queso, ¿una combinación posible?

¿Quién dice que el café y el queso no combinan bien? Aunque pueda parecer un contraste muy arriesgado, la realidad es que ambos comparten una riqueza aromática y una complejidad de sabores que, juntos, pueden generar matices muy interesantes. La acidez o amargor del café, junto con la grasa o salinidad del queso, crean un equilibrio que puede llegar a ser adictivo.

De hecho, este tipo de maridaje no es ninguna invención actual. En Finlandia existe la tradición del kaffeost, donde se añade queso cortado en cubitos a una taza de café caliente. En algunas zonas de América Latina también es costumbre acompañar el café con quesos frescos, sobre todo en los desayunos y meriendas.

Si os atrevéis a hacer un maridaje de café y queso, los expertos recomiendan relacionar el tipo de tueste y aroma del café con la textura y maduración del queso. Por ejemplo, los quesos cremosos o tiernos como el brie suelen encajar bien con cafés de perfiles aromáticos más ligeros y de notas florales o frutales. En cambio, los quesos semicurados suelen armonizarse con cafés de cuerpo medio. Los quesos curados o intensos, por el contrario, pueden complementar bien con cafés robustos y tuestes más profundos.

A quienes les atrae el mundo de la gastronomía, el maridaje entre café y queso ofrece un territorio perfecto para experimentar, ya que cada combinación puede revelar matices nuevos y ampliar la forma en que percibimos ambos alimentos.

Desde Café Saula nos parece una combinación curiosa y llena de matices. ¿Te atreves a probarla?