Preparar un buen café empieza mucho antes de poner agua a calentar. De hecho, empieza en el momento en que se escoge el grano. El origen, la selección, el tueste, el enfriado y hasta la manera de conservarlo son pequeños detalles que, juntos, pueden marcar una gran diferencia en la taza.
En Café Saula llevamos generaciones dedicándonos a cuidar todos esos detalles. Por eso hemos desarrollado un método propio que nos permite conseguir el perfil de café que buscamos: aromático, equilibrado, intenso y con una personalidad muy reconocible.
Pero, ¿qué hacemos exactamente para conseguirlo? Te lo contamos paso a paso.
- El origen de todo: elegir bien el café
Todo gran café empieza por una buena elección. Por eso, seleccionamos granos 100% arábica procedentes de algunos de los orígenes cafeteros más reconocidos del mundo, porque cada lugar de cultivo aporta unas características diferentes al café. La altitud, el clima, el suelo o la variedad influyen en sus aromas y sabores. Conocer bien el origen es el primer paso para construir un café de calidad.
- Consistencia. Siempre
Conseguir una taza excelente una vez puede ser cuestión de suerte. Pero hacerlo una y otra vez requiere experiencia. En Café Saula buscamos que cada taza mantenga el equilibrio entre aroma, sabor y cuerpo que caracteriza nuestros cafés. Esa regularidad es una parte fundamental de nuestro método: que puedas abrir un paquete y saber que vas a encontrar ese sabor que esperas. Taza tras taza.
- La selección más exigente
Una vez escogidos los cafés de los mejores orígenes, llega el momento de seleccionar los granos. Y aquí no vale cualquiera. Nos fijamos en aspectos como el tamaño, la calidad y el potencial de cada grano para decidir cuáles continúan el viaje. Solo los granos que cumplen nuestros criterios pasan a la siguiente etapa. Porque cuando se busca un café premium, cada grano cuenta.
- El tiempo también es un ingrediente
Hay ingredientes que aparecen en la receta y otros que no se ven. El tiempo es uno de ellos. En Café Saula realizamos un tueste lento y preciso de 14 minutos, pensado para que los granos desarrollen todo su potencial. Durante el tueste se producen transformaciones que hacen aparecer buena parte de los aromas y sabores que después encontramos en la taza. Controlar el proceso con precisión permite conseguir el perfil que buscamos y sacar a la luz los matices del café. Ni demasiado rápido ni demasiado despacio: cada segundo cuenta.
- Cuidamos cada detalle
El café ya está tostado. ¿Ya hemos terminado? Todavía no. Una vez alcanza su punto óptimo, necesitamos detener el proceso de tueste en el momento adecuado. Para hacerlo, utilizamos nuestro exclusivo sistema de enfriado por aire. Así ayudamos a preservar los aromas y matices que hemos conseguido durante el tueste. Porque en el mundo del café, incluso lo que sucede después del tueste puede marcar la diferencia.
- La Fórmula Saula
Llegamos a uno de los elementos que mejor explica nuestra manera de entender el café: la Fórmula Saula. No es solo una receta. Es el resultado de generaciones de conocimiento cafetero, experiencia, intuición y pasión por nuestro trabajo. A lo largo de los años hemos aprendido a conocer el café, a entender sus posibilidades y a saber cómo tratar cada grano para conseguir el resultado que buscamos. Ese saber hacer es parte de nuestra identidad y de lo que hace que una taza de Café Saula sea reconocible.
- Frescura que perdura
Y después de todo este trabajo, hay algo que no podemos olvidar: conservar el café en las mejores condiciones posibles. Nuestro icónico envase metálico reciclable ayuda a proteger el café y a conservar sus aromas y matices hasta el momento de abrirlo. Porque de poco serviría cuidar cada detalle durante todo el proceso si después no protegiéramos aquello que hemos conseguido.
Siete pasos. Una misma pasión: la búsqueda constante del café más premium.